22 ago 2010

Hay diferentes clases de señoritas y señoritos de compañía

Hablando —o mejor dicho escribiendo sobre lo de ayer, las chicas de compañía— mi hija que es auxiliar de geriatría me ha preguntado, que ella que estuvo trabajando con abueletes en una Residencia, trabajaba toda la noche, y también les daba la cena, tenía que ponerles a mear o a lo que se tercie, que también les veía el culo y lo que no era el culo (es verdad que mucho, mucho, no creo que viera, porque hay poco que ver a ciertas edades) pero a lo que iba, que ella no cobraba ni por asomo lo mismo que las bobas de la tele que dicen que son señoritas de compañía, siendo que acompañaba más y mejor y que encima lo declaraba todo en Hacienda.
Lo que yo le he dicho es que hay que hacer el bien en el trabajo, sea el que sea, y que ayudar a los demás está muy bien, sobre todo para sentirse bien uno mismo. No siempre donde más pagan es donde mejor se trabaja, sobre todo si se es una persona con principios.
Vamos, que prefiere dormir tranquila sabiendo que su trabajo de acompañante de abuelos es el correcto. Aunque lo que le he dicho es que… ¡pero si ellas, las señoritas de compañía también duermen pero que muy a gusto!, seguro y sin remordimientos, si no, seguro que no lo hacían.
Pero ahora en serio, cada uno a lo suyo, que tarde o temprano se paga todo.
Y no lo digo por las pobres prostitutas que tiene que aguantar a quien les toque esa noche y encima cobran cuatro pesetas, lo digo por las que se creen señoritas y no llegan ni a saber hablar. Es como casi siempre, la puñetera suerte de la vida, que te lleva de camino en camino.

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