Como se suele decir, éramos pocos y parió la abuela. Ayer, que vino mi hija para vernos y ayudarnos un poco, por no chafar al perro se cayo al suelo y ¡zas¡ muñeca rota. Muñeca de brazo, no de juguete infantil.
Creo que lo ha hecho por solidaridad con nosotros, para saber qué se siente sin poder hacer nada, ni siquiera subirse las bragas. Así que ahora sÍ que estamos en manos de los dos hombres buenos en la familia, mi yerno y mi hijo (a mi marido no le cuento en esto, pues está que no ve con su conjuntivitis); eso si, cada uno en su casa cuidando a sus respectivos enfermos. Creo que alguien nos ha echado mal de ojo, o nos ha hecho Budú, yo que se.
Bueno como en agosto la gente suele tener vacaciones, pues nada oye, que nosotras hemos decidido este mes, guardarlas pero de verdad y en casa, y sin gastar más que lo justo y con mayordomos y todo; ya que lo hacemos lo hacemos a lo grande.
Bueno esperemos que nos les pase nada a ellos por que entonces…, bueno todos en la misma casa y nos buscamos un mayordomo de los de verdad y que nos abanique a las dos. A ser posible la selección de personal la haré yo, que tengo capricho de que sea alto, de color, desnudico y a ser posible que no habla nada de nada de castellano, pues no le pienso ni hablar, solo mirarlo mientras me abanica totalmente en pelotas. ¿Se imaginan un tipo grande, inmenso, guapo, joven, desnudido y que encima permanezca callado?.
Yo, siempre enfermica de mentitijillas estaría, esperando sus abanicos. Igual mientras mueve el brazo con el abanico se le menea toda, toda, toda; como decía el Jesulín en esa canción cutre de antaño.

¡Cuidado!, ciertas posturas pueden perjudicar seriamente la salud...
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