Se acerca el fin de los cursos para adultos que hacemos durante el año. Y viene la hora de los regalos a los profesores. Los cursos suelen ser baratitos, la mayoría son subvencionados, o por los ayuntamientos o por algún otro medio. Viene pues la lógica hora de los regalos, que todo lo que te ahorras en los cursos lo pagas en ellos y eso que ahora suelen ser los regalos colectivos y salen un poco mas baratos, pero… ¿qué comprar?; suelen ser regalos relacionados con la actividad que dan los profes (qué difícil).
Esta año me ha tocado comprarlo con otra compañera, para el curso de Pilates. Me quería escaquear pero no ha podido ser, menos mal que en el de senderismo me he librado.
El jeta de mi marido que también hace alguna actividad (este mes que los últimos días no puede ir) se libra de gastar y de discurrir el qué, que creo que es lo peor.
Yo solo tengo dos actividades (antes tres pues cantaba en un coro), pero abandoné pues me cansé, no por que lo hiciera mal, ni porque lloviera cuando cantaba, me cansaba la disciplina férrea y punto pelota.
Claro que con la excusa de ir a comprar el regalo pues me doy una vuelta y hablo un poco, que a mi precisamente no me gusta, je, je; me tomo un cortadico, y cambio un poco de ritmo de vida por una tarde, que no está nada mal cambiar de vez en cuando y charrar con gente distinta e interesante.

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