Hoy como es día de fiesta de guardar, porque para eso es el día del trabajador y trabajadora, pues para que tengan toda la familia fiesta, los he invitado a comer a casa.
Yo ya me fui ayer de restaurante y os preguntarais, y por qué no hoy, que sería mejor. Pues porque somos más cinco que tres y los días de fiesta es todo más caro y no está la economía para estos gastos, así que me cambie el día yo misma, que para eso soy la mayor, la dueña de mi vida y la que manda.
Todos ellos trabajan y mucho, unos más que otros.
Mi santo es contable de una pequeña empresa familiar; mi hijo estudia cuarto de económicas que eso ya es duro y fuerte; mi hija hace poco que es ama de casa y todavía se agobia un poco si nos juntamos muchos en su casa; y mi yerno es reponedor y este es el que de verdad más trabaja.
Como encima mañana es el Día de la Madre, pues nada hoy toca comer aquí.
Normalmente los días de fiesta hace la comida mi marido o mi hijo, pero ya he dicho que hoy les doy fiesta, tampoco voy hacer nada del otro jueves.
Un arroz a banda, unos pimientos del piquillo rellenos de pescado (del que se separa del arroz a banda) y tarta de manzana hecha por mi, ¿no esta mal verdad?, total toda la mañana en la cocina con lo que a mi me gusta; pero lo hago con cariño, con mucho cariño, ya que ellos son los que más me quieren; claro que tampoco tengo a nadie en la familia de sangre.
Yo no puedo pedir más, un marido que me quiere, mis hijos que creo que también me quieren y son buenas personas, y mi yerno que espero que también me quiera (un poco por lo menos.
Feliz día de los y las trabajadores, que somos todos, en una cosa u en otra. Incluso las personas que están ahora paradas, que son una barbaridad bárbara y que yo no les llamo parados, pues no están parados, sino desempleados, sin empleo conocido, que es lo que realmente les sucede.
¡Va por todos, pero sobre todo por las y los que sufren el desempleo!

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