10 may 2010

La muerte solo les llega a los vivos

Este año lo hemos empezado bien (bien mal). Ya llevamos cuatro difuntos en los círculos familiares y de amistades cercanas. Mal asunto porque hace unos años empezamos así y aunque os parezca broma fuimos a casi uno por mes. Y por lo que veo, este año vamos por el mismo camino.
Allegados muy directos no eran ninguno: uno hermano de mi suegro con 90 años; el padre de mi excuñada tenía 88; otro padre de una amiga 91; y el ultimo, el peor, una amiga que llevaba bastante tiempo enferma, pero que era joven, bueno como yo, cincuentona y con ganas de reírse de todo y con todos. ¡Puto Cáncer!
Qué diferencia de unos a otros.
Los mayores, como todos ellos llevaban también mucho tiempo enfermos, pues como que se van y parece que incluso te alegras un poco porque por fin pueden descansar todos, las familias y ellos mismos. Aunque los quieras mucho, para verlos sufrir, pues mejor así.
Pero esta ultima como era mas joven con sus hijos adolescentes, todo eran lloros y lamentos. Y lo pesado que es tanto beso sincero y abrazo de pena, con gente que a lo mejor ni te apetece ver, pero que tienes que fingir por los demás, abrazarte y dejar para otro momento las heridas sin curar.
La muerte nos iguala a todos en el final. Pero no todos son igual de iguales. Terminar pronto es una losa para los que se quedan preguntándose el por qué.
En fin, que nos esperen todos muchos años.

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