Me ha dicho mi santo roncador nocturno, que escribo en “realismo sucio” que creo es una forma como otra cualquiera de llamarme tonta. Dice él que no, que es una manera que tienen algunos escritores, sobre todo americanos de escribir de cosas sencillas y banales, sin florituras ni alardes literarios. Creo que esto me lo ha dicho para disimular. Insiste en que lo de “realismo sucio” no es porque sea sucio, si no por que es una forma “en bruto” de escribir”. Vamos sin pulir. Es decir, de tontas.
Yo no le voy hacer caso, y seguiré hablando de mis cosas, sean sucias o sean limpias. Al fin y al cabo, es de lo mejor que me ha pasado en este último mes. No sólo me entretiene, sino que me gusta y disfruto de saber que alguien me lee y además de vez en cuando me responde. Me siento muy bien, de verdad, nunca me he sentido con ganas de escribir pues no valgo para esto, pero en cambio estoy animada.
Por cierto me publicaron una vez, hace años, una poesía en un libro que se llamaba “El libro de los quinientos”. Pues ayer lo ví en una biblioteca pública. Es un recopilatorio de 500 escritores noveles aragoneses. ¡¡Jope qué alegría me lleve!!. Estoy hasta en una biblioteca. Ahora mismo me voy a beber un vasico de vino a la salud de todos los lectores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario