Ayer quedamos a cenar con el único cuñado que tengo y que esta separado (separado de su mujer y del mundo mundial). Quedamos para animarle un poco porque ha pasado una mala temporada, y casi nos animaba él a nosotros.
Se ha hecho socio de una asociación de divorciados; oye, y vaya bien que se lo pasan los asociados, cenas, bailes, Karaokes (no me lo imagino yo cantando con esa voz rota de fumador), y hace amistades que es lo importante.
Haber si tenemos suerte y se vuelve a juntar con alguien, por que yo con mis dos hijos tengo ya bastante, que encontrarme a mis años con un hijo tan mayor (cincuentón como nosotros) pues que me supera un poco.
Parece un quinceañero, lo dice el mismo con todo su morro, está deseando que llegue la hora para irse a pendolear y a juntarse en los karaokes, lo juro.
Se va a volver como la peli el “alegre divorciado”, la verdad que está más animado y eso es positivo, así que viva las asociaciones estas que sirven para evadirse un poco por un rato, aunque luego llegues a casa y se te caiga encima el techo.
Tiene que ser muy duro tener una buena casa, tus comodidades, y ahora disponer de lo justo, un dormitorio y una cocina comedor; pero bueno, así es la vida y mas vale solo que mal acompañado. Los hijos los tiene los fines de semana que ya es algo, pero aun con todo, no tiene que ser fácil rehacer la vida de nuevo con esa edad. Qué suerte tengo con mi marido, aunque a veces me saque de quicio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario